Hola videntes:
Creo que el único lugar donde alguien externo a mi vida podría ver mi interior en su más pura versión es en un concierto.
La gente no entiende el por qué de mis exuberantes gastos en entradas, y entiendo que no lo entiendan si no han estado ahí... si no es así, simplemente no sé a qué tipo de show han asistido.
Siento que la gente se pierde la música. Me gusta decir que los artistas que amo, que verdaderamente me enloquecen, es porque me he preocupado de escucharlos.
La música está hecha para escucharse. Si tan solo quieres oírla está bien de todos modos.
No me mal interpreten, hay música hecha tan solo para la diversión, lo comprendo, también la oigo, pero es al final del día cuando solo algunas quedan... esa es la música que yo amo.
Esas canciones que te producen algo, mueven tu interior. Esa perfecta mezcla y armonía producida por una letra con significado y notas que rebotan en tu cuerpo.
Cuando te inundas por cada palabra que escuchas, cuando la batería se complementa con tus latidos, cuando su voz impregna cada espacio de tu ser, cuando las guitarras guían tu compás.
Esa es la música que yo amo.
Es la música que se siente y logra poner tus pelos de punta, tus ojos llorosos o una sonrisa en la cara.
Y es en un concierto cuando puedo traspasar mis días de audífonos a tope, a una realidad ensordecedora y maravillosa.
Gritar las letras como si no hubiera un mañana, bailar como si la vida se fuera en ello, y no tener miedo a cualquier manía que tengas con la canción, ya sea mover la cabeza, imitar la batería, creerte el guitarrista.